jueves, 31 de octubre de 2013

Convivencia con los alumnos de nuevo ingreso.



Hace ya casi algo más de un mes, el 21 de septiembre, que los veteranos del Mayor, Maricruz, Juanjo, Firás y Merche, se preparaban ilusionados para dar la bienvenida a los nuevos pequeños de la familia, recordando cada uno de ellos su entrada en el colegio años atrás.
Según iban llegando los nuevos colegiales acompañados de sus familiares a lo largo de la mañana, los veteranos se encargaban de llevarlos a sus correspondientes habitaciones, esos lugares que se convertirán en su refugio, en su sala de conversaciones, de agobios en los exámenes y de alegrías en muchos otros momentos, aunque ellos aún no lo sabían.
Tras la despedida de sus familias, el equipo directivo del colegio les daría la bienvenida, sería el momento en el que un año más se leería la normativa, aquella parte más seria de la gran infraestructura de valores que posee un colegio mayor. Aunque por supuesto llegaría el momento en el que desarrollaría la larga lista de cosas que implica un mayor, algo que correría de la mano de Maricruz y Juanjo, que veían en las caras de los nuevos colegiales todo tipo de sensaciones, desde el miedo por lo desconocido a la ilusión del momento.
Después de la comida y del respectivo ratito de descanso, novatos y veteranos hicieron una dinámica de grupo para que todos se conocieran un poco más.
Una vez acabada la presentación llena de risas y buenos momentos que llevaron a los colegiales a sentirse ya un poco más tranquilos, Firás se encargó de enseñarles el edificio del colegio y darles un pequeño paseo por el jardín.
Tras la visita guiada de nuestro veterano contando las mejores anécdotas que se viven en el jardín, llegó Ignacio López, el becario del mismo, quien les explicó los detalles y secretos de los maravillosos Jardines de Forestier. 


Una vez acabada la visita llegó el momento de ponerse guapos y guapas, para bajar a Sevilla. Mientras que esperaban el bus del pueblo, los mayores les enseñaron el particular himno del colegio, donde se escuchaban versiones del mismo de todo tipo, siempre, por supuesto fieles a la jerga italo-española que lo caracteriza.
Por la noche, tuvieron la oportunidad de conocer un poco la noche sevillana, tras compartir sus primeros momentos con el resto de colegiales de nuevo ingreso de los demás mayores de Sevilla.
A la mañana siguiente, y con las pilas nuevamente cargadas, los colegiales se marcharon tranquilamente para hacer una visita guiada por el centro de Sevilla y el barrio de  Santa Cruz, una visita organizada por Merche, que nos mostró a novatos y veteranos las historias de amor, tragedia y terror más propias de un relato shakesperiano que de la ciudad hispalense.


Una vez que se acabó la visita, llegó el momento de la comida, tras un par de horas de andar y hablar sin parar. El lugar elegido fue los Coloniales de la Plaza Cristo de Burgos donde conocerían el famoso plato de “pollo con salsa de almendras”.
Agotados, después de la visita turística y de la comida, pusieron rumbo a Plaza de Armas para subir a Castilleja de Guzmán donde, ahora sí, llegaría el momento  de conocer a sus nuevos compañeros del Mayor que estaban a punto de llegar, completando la que sería la familia de este nuevo curso 2013/2014.

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